… here is Edupunk!
Nunca dejamos de aprender, porque dejar de hacerlo es dejar de vivir: la vida no otra cosa que un proceso de aprendizaje continuo, y depende de nosotros sacarle más o menos partido al asunto. Por este motivo me alegra escribir sobre uno de los capítulos más interesantes de mi propio proceso de educación continua, derivado de mi intensa etapa como Coordinador de la Cátedra UNESCO de e-Learning de la Universitat Oberta de Catalunya, es precisamente el de la educación abierta.
En un sentido menos vital, más vinculado al aprendizaje formal pero precisamente incorporando herramientas y actitudes propios del ámbito informal, esta etapa de la sociedad del conocimiento que nos ha tocado vivir está transformando profundamente la forma en la que nos formamos como profesionales.

Esta imagen ha contribuido en buena medida a la buena acogida del término edupunk. Las manos son de Jim Groom. La original aquí.
Me explico. 2009 ha sido el año del Edupunk, un término utilizado para hablar de los cambios que la tecnología está provocando en la educaciín y que nació entre cervezas en bar de Nueva York: estaban Jim Groom, profesor de la University of Mary Washington (Virginia, EE.UU.) y Brian Lamb, coordinador de tecnologías emergentes de la University of British Columbia (Vancouver, Canadá). Ambos, profesionales de la educación y pioneros en el uso de la tecnología en el proceso educativo, han reflexionado, escrito y puesto en marcha muchas ideas en torno a las posibilidades para la mejora de la educación que ofrecen tecnologías como los gestores de contenidos (en concreto Wordpress, desde cuya instalación os escribo), los wikis, la sindicación de contenidos a través de RSS y, en fin, todo este montón de herramientas propias de las era de los medios sociales que están al alcance de quien lo desee por un coste que inevitablemente tiende a cero.
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Resulta gratificante cuando un medio de comunicación acierta al describir una realidad emergente. Por suerte la actividad de quienes trabajamos en medios sociales tiene un punto tangencial con el concepto clásico de los medios de comunicación, nexo que en ocasiones produce una profunda contradicción con al clásico discurso poco informado e inflado de miedo de muchos medios de comunicación en lo que a Internet se refiere.
Lo crean o no, por cada X artículos tópicos (ya sea en web o en papel, pero en cualquier caso ya saben a lo que me refiero: esos nuevos clásicos que señalan Internet como causante de casi todos los males que azotan a nuestra sociedad en general y al negocio tradicional de la comunicación en particular) siempre hay N bien informados.
No sé si justos para con los protagonistas del panorama que describen (aunque lo dudo, como dice Raúl Hernández, no existe artículo periodístico que se gane el visto bueno de todos sus protagonistas, salvo que este sea pagado, momento en el que deberíamos dejar de llamarlo artículo), pero en cualquier caso es agradable encontrar artículos que ponen su mirada en el mundo de los medios sociales de una forma respetuosa y me atrevería a decir que recomendable.

Una ciudad (en este caso Vancouver según Ecstaticist en Flickr bajo Creative Commons): de lo social real a lo social virtual, ya estamos en ello…
Profesionales 2.0
Del mismo modo que se dice el pecado pero no el pecador sería sano no enjabonar demasiado a quienes lo bordan, aunque en este caso creo justo y necesario mencionar que la autora del artículo al que le he acabado dedicando ¡tres párrafos! de alabanzas lo firma Nuria Peláez, y apareció el domingo 31 de enero de 2009 en La Vanguardia (aquí en pdf).
En la pieza, Nuria realiza una descripción bastante acertada sobre algunos de los perfiles característicos de la llamada “web 2.0″, desde el especialista en Search Engine Optimization (SEO, para los amigos) hasta el Community Manager (muy de moda últimamente, y en última instancia una especie de relaciones públicas digital, con talento para transmitir la idiosincrasia de una empresa, pero sobre todo con sensibilidad para saber escuchar lo que el cliente tiene que decir y trasladarlo a quienes han de tomar decisiones) pasando por otros perfiles tecnológicos como el de programadores especializados en lenguajes como .NET. PHP y J2EE, menos mediáticos que los anteriores pero fundamentales para el desarrollo de negocios y estrategias 2.0.
Merece la pena, digo, celebrar el acierto de quien firma al artículo, el olfato de un medio que sabe desmarcarse del resto a la hora de hablar de tecnología (básicamente, dejando que hablen a quienes saben) y, sobre todo, lo positivo que resulta este proceso de “normalización” mediática para quienes somos apasionados de las redes y los medios sociales: poco a poco se está cambiando el enfoque, de un grupo de freaks empedernidos y con escasa habilidad social a una nueva forma de hacer relaciones públicas que no sólo está socialmente aceptada, si no que además, aquí el peligro, parece encantar a todo el mundo .
We are here to stay

Ilustración de Joan M. Mas en Flickr bajo Creative Commons.
Cada vez que acaba el año, todos los gurús de los medios sociales y empresarios 2.0 de este mundo y del siguiente abandonan de forma abrupta la mesa de nochebuena para seguir trabajando en las predicciones del negocio para el año que viene. A menudo son cifras que responden más a deseos que a verdaderas tendencias (en este sentido soy de la misma opinión que los chicos de Bajo la línea: lo único que sabemos seguro de este 2010 es que ya queda menos para las predicciones de 2011), pero creo que con buenas dosis de escepticismo y un poco de buena fé, que siempre es necesaria, podemos afirmar con rotundidad que el sector de los medios sociales y, hablando en plata, el dospuntocerismo pasará de moda como concepto mediático, pero después será como cualquier otro sector sano: estará aquí para quedarse.
Por ejemplo, la empresa española The Cocktail, que sabe un rato de análisis de mercado, acaba de publicar los resultados de la 2º Oleada del Observatorio de las Redes Sociales, que destaca, entra otras conclusiones, que en los entornos sociales “no hay excesiva sensación de presión publicitaria ni se la percibe invasiva.”, esto es siguen siendo un entorno adecuado para que las marcas comuniquen (respetando las normas básicas de las redes sociales y utilizando la inteligencia emocional, añado) sus mensajes a sus clientes.
Más datos, esta vez en inglés. el diario The Economist publica hoy un extenso reportaje sobre el qué, el cómo y, sobre todo, el beneficio del networking (¿tenemos ya un palabro digno de ser utilizado en Español?) que viene a confirmar lo que sospechábamos: los medios sociales no son terreno fértil sólo para las marcas, profesionales de todo tipo aprovechan su potencial para establecer conexiones con otros profesionales de interés de un modo fácil, rápido y efectivo, muy alejado de las cadenas de intermediación pesadas y a menudo sesgadas propias del mundo tradicional. La productividad de esos contactos, eso sí, depende de cada uno.
Para terminar esta entrada (me ha salido mucho más larga de lo que esperaba, pero no importa: está escrita a pachas entre mis manos y mi corazón, sé que eso le da mucha agilidad), ¿qué tal unos cuantos ejemplos reales? Marc Cortés, flamante nuevo socio de Rocasalvatella, pero sobre todo profesor de reconocido prestigio en el ámbito del marketing electrónico de ESADE, enlazaba esta mañana desde su Twitter un post en el que se destacan buenas prácticas comerciales en el uso de Twitter: ¿te has preguntado alguna vez qué empresas saben monetarizar el uso de Twitter con elegancia, interés y creando comunidad? Aquí tienes 6 buenos ejemplos y ninguno de ellos es Dell.
Así son las cosas, no es que quiera sonar evangelista, es que creo que por primera vez estamos viviendo un movimiento en Internet en el que lo que verdaderamente importa somos las personas y, sobre todo, lo que las personas hacemos con la tecnología.
Es inevitable, cada fin de año sucede lo mismo: revistas, blogs, melómanos y plumillas del periodismo musical publican sus listas con lo mejor la cosecha que se da por terminada. Todos ellos lo hacen con la esperanza de que su lista sea la más influyente, la más consultada, la más comentada: la mejor.
Que conste que un servidor es usuario de esas listas y, esté en mayor o menor desacuerdo con ellas, creo que toda síntesis tiene una utilidad, pero también creo que tanto quienes que confeccionan su lista con los datos de las ventas en Fnac, El Corte Inglés o Itunes, como los que utilizan su propio criterio editorial para destacar lo mejor del año no están teniendo en cuenta los gustos del Público de Internet que, con mayúsculas, se ha convertido en el verdadero prescriptor de lo que mola y lo que no mola. Lejos de atender al comportamiento de quienes buscan nuevos estímulos musicales en la Red, los autores de las listas de lo mejor de año pretenden influir en el conjunto de quienes escuchan música.
En unos casos para convertir el disfrute en consumo y garantizar el beneficio, en otros para ganar respeto, influencia y prestigio, pero el caso es que esta actitud no es exclusiva de la quienes escriben sobre música, también es un clásico entre discográficas (cuanto más grandes, más profundamente creen que la Música se reduce al conjunto de artistas que tienen en nómina) y vendedores de música (”si no está en mi catálogo, es que no mola”).
No sé si es fruto de lo anterior, pura idiosincrasia de la Red o una combinación de ambas, pero parece existir una brecha entre dos realidades musicales: la que se compra-vende (se anuncia en televisión, radio y revistas y se escucha en Spotfy) y la que se vive en Internet, donde un puñado de prosumidores musicales disfrutan alejados del mundanal ruido de las discográficas enfadadas, las tiendas de discos desorientadas, los grupos de presión en férrea defensa del suculento pastel de los derechos de autor y los gobiernos que legislan en favor de los empresarios, en contra de los usuarios y rozando la frontera de lo constitucional.
Daft Punk, el trigésimo tercer artista más escuchado en The Hype Machine, visto con los ojos de Lawrence Kwok
The Hype Machine constituye ejemplo más vivo de lo anterior, de la realidad musical que vive Internet. Este servicio comenzó como un buscador de canciones mp3 en blogs de todo el mundo para ofrecer al amante de la música una oportunidad de escuchar las pistas que otros amantes han querido compartir, pero pronto comenzó a sacar partido de la información que se iba acumulando en sus servidores y en paralelo a ganar influencia: The Hype Machine sabe qué canciones se escuchan más y cuáles se comparten más en las redes sociales. También lo comparte, el resumen ejecutivo de toda esta información refleja, en mi opinión, la verdadera lista de lo mejor del año.
De acuerdo, no cuenta con la participación de todos los usuarios de la Red, pero si de todos los usuarios del que hasta la fecha es el buscador de música en blogs más popular. La lista con las 30 canciones más populares de 2009 está integrada en su mayoría remezclas de canciones populares difíciles de conseguir en el Mundo Real™ (como este Diplo remix de I fell it all de Feist, que difícilmente encontrarás en las tiendas), mezclas imposibles de diferentes canciones (esto es, mash-ups como Kids in Technicolor, que une canciones de Coldplay, Daft Punk y MGMT en un todo que tiene identidad propia) o verdaderos aciertos de artistas como la copa de un pino que, de no ser por sistemas de recomendación como The Hype Machine, lo tendrían muy crudo para pagarse la hipoteca a principios de mes con los ingresos producidos por sus ventas (hablo ahora de la unión entre Burial y Four Tet, dos productores que han concentrado todo su arte para hacer de Moth la mejor canción electrónica de 2009, en la humilde opinión de este prosumidor).
En cualquier caso, creo que la lista de las canciones más populares de 2009 en The Hype Machine representa con fidelidad una parte de esta realidad bastarda que la música vive en Internet y que Dj Food documentaron mejor que nadie en Raiding the 20th Century, un mix educativo que recoge verdaderas joyas creadas al amparo de las posibilidades que ofrece la Red. Los chicos de THM han reunido además todos estos hits y los han mezclado en un programa de radio de 70 minutos. Pero su trabajo no queda ahí, también han pedido a un puñado de ilustradores que imaginen las portadas de los 50 artistas más escuchados en 2009. La iniciativa contiene joyas gráficas muy recomendables que van publicando a razón de 10 cada día.
Por último, una muestra de que la vida es pura contradicción: la lista de los 50 mejores discos según Hype Machine está elaborada a partir de las recomendaciones de los 550 blogueros musicales más apreciados en el sitio web.
Así están las cosas por aquí, aunque si después de leer esta entrada sigues pensando que es mejor que un tercero te diga la música que mola en vez de decidirlo tú mismo, aquí tienes unas cuantas listas del año:
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