Sobre las levantadas matutinas
Una entrada de Microsiervos me llama poderosamente la atención y me incita a una reflexión de lo más estúpida, pero fascinante. La cosa va de despertadores, concretamente de un nuevo modelo que te permite programar distintas horas según el día de la semana. En cierto modo podríamos decir que es el colmo de lo geek, pero en esta ocasión creo que es conveniente hacer una lectura más profunda.
Echando un vistazo a los comentarios encuentro una discusión donde los lectores explican su modo favorito de despertarse por las mañanas, apasionante: “Yo he sucumbido al despertador del móvil, está bastante bien (excepto cuando se le acaba la batería por la noche… catástrofe!)”, afirma el primero.
Los siguientes le replican blandiendo sus métodos favoritos o deseados: “Pues yo ansio el momento en que salgan a las tiendas despertadores que te despiertan en el momento que finaliza un ciclo de sueño, con lo que el momento de despertarse se hace lo menos molesto posible”.
Terceras opiniones completan la discusión “yo pido que los despertadores con radio y sleeper aprendan a subir el volumen cuando hay que despertar al usuario. Soy un enamorado de las radios y las teles con sleeper, me gusta quedarme dormido arrullado por su luz azulada y su sonido apagado”.
La cosa podría seguir, pero desgraciadamente el número de comentarios no es demasiado elevado. De todos modos, piensen lo que quieran, pero a mi el tema me parece interesante, tanto que estoy pensando en cómo iniciar un estudio: ¿cómo se despiertan las personas según sus características socioculturales?.
Hola, yo hoy, me desperté con el sabor de un sueño…
Encantada de saludarte, te leo en el escolar…
Un placer.