El temido salto a la multinacional
Dibujado por Fred Grisolm con mucho sarcasmo para Diesel Sweeties.
César me mandaba el enlace hace unos días, con mucho criterio y con un sincero “¡eres tú!” por asunto. No negaré que no comparto cierta visión sobre esta idea de que las consecuencias que suele acarrear el paso de una discográfica independiente a una multinacional para algunos grupos y/o solistas.
Aphex Twin suele asegurar en sus entrevistas que la mejor música se hace cuando hay poco dinero para ello. Aunque lo más probable es que en estas alturas el señor Richard D. James esté bien nutrido, parece estar en lo cierto.
La imagen del ejecutivo de gran discográfica presionando a los músicos para amoldar su propuesta a las normas del gran mercado es muy recurrente en esta discusión. No creo en la teoría Sugarcube, no funciona con los grupos indies. Pero si creo que hay más posibilidades de hacer un mal disco cuando la pasta que hay en juego la ponen unos tipos que generalmente no te caen bien.
Si no eres Yo La Tengo, o Sonic Youth, o una formación con muchos años y discos a sus espaldas y una personalidad muy sólida, es más fácil dejarte infectar por el virus del contrato de distribución internacional, las promesas suculentas y los vídeos en Mtv.
Lo mejor de todo, y lo que convierte todo lo anterior en papel mojado, es el hecho cierto de que mañana vendrá una banda que firme por Sony y nos entregue un gran disco con ese logotipo tan impopular que dice “Copy Protected“, pero mientras tanto habrá que seguir enseñando los dientes al señor del traje y la cartera de piel.

Supongo que es parte de la eterna discusión entre arte y negocio. El que haya dinero no implica que tenga que dejar de haber arte, aunque lo facilita, al igual que no tener ni para comer implica necesariamente el que las cosas se hagan “bien”.
Es cierto que, en general, el paso a una multinacional suele suponer cierto “aburguesamiento”, como mínimo en el sentido de que ya no es necesario arriesgar ni “dar la nota” para hacerse un hueco. También hay cierto que pocos caracteres son tan intransigentes para según qué cosas como el fan-de-grupo-de-culto. Opino.
Y dudo mucho de que Sony u otra cualquiera similar sea capaz de traer nada bueno. Proclamo.
Todos somos Yo La Tengo y Sonic Youth!!!
Ayñññ.