Por un objeto así sería capaz de olvidar los últimos diez años de tierra firme, lo poco que aprendí en mis aventuras sobre una tabla y lanzarme de nuevo a la calle para aprender a manejar esa maravilla. En resumidas cuentas, sería capaz de partirme un brazo (o los dos), por esta tabla de patinar en homenaje a Blue Monday.
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