No estoy seguro de haberles hablado previamente de ello, de hecho diría que no, pero son ustedes unos internatutas avispados y estoy seguro de que ya conocen ese experimento (mil veces realizado, emitido y streameado) en el que la suma de una pastilla de caramelos Mentos con una botella de Coca-Cola light da lugar a una reacción química que dispara un buen chorro de bebida a presión con la suficiente fuerza como para alcanzar un par de metros de altura.
Bien, pues la popularidad de esta práctica ha llevado a un par de jóvenes a realizar una paqueña coreografía de chorros de coca-cola con la que intentan imitar las fuentes del hotel y casino Bellagio en Las Vegas, y hasta tal punto ha gustado la idea a Mentos (que se está beneficiando sin buscarlo de lo viral del descubrimiento) que el responsable de marketing de la empresa ha manifestado su intención de contratar a los jóvenes para realizar futuras colaboraciones, “instalaciones” de mayor envergadura, parece.
El caso es que, como bien explica el suplemento de Internet de Elmundo.es, es que el asunto Mentos es uno de esos ejemplos en los que la conexión con el público internauta se produce de forma casi espontánea y acaba por ser un gran acierto. El Koala no va a coger una azada más en su vida, Mtv se está lamentando profundamente por no tener los derechos de autor de “Amor a Laura” (y la agencia que realizó la campaña se está frotando las manos) y ahora Mentos está exhuberante porque una extraña reacción química ha disparado las ventas de sus caramelos. Y el único denominador común, ya saben, es la gran aceptación que estas chorraditas (no dejan de ser anécdotas) han tenido entre el público internauta. ¿Da qué pensar, verdad?
En fin, les dejo, voy a comprobar qué tal se llevan la cerveza y los caramelos Habbo.
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