A estas alturas de la película creo que no es necesario explicar de nuevo aquello de que estamos totalmente sumidos en la cultura de la remezcla (y no sólo la musical), así que para ser prácticos vamos a pasar directamente a la acción ofreciendo buena (y mala) mierda para animar este lunes. Si después de este párrafo alguno de ustedes sigue perdido, mejor vayan pasando por aquí antes de seguir adelante.
Danger Mouse obtuvo no hace mucho tiempo reconocimiento mundial, problemas legales de todo tipo y además consiguió que el profesor Lawrence Lessig hablara de él en sus keynotes. ¿Cómo? Pues muy sencillo: mezclando el White Album de The Beatles con el Black Album de Jay-Z consiguiendo un hito de la historia del pop bastardo, un Grey Album que, como decíamos, dió la vuelta al mundo en formato mp3, fue tema recurrente en todos los seminarios sobre propiedad intelectual celebrados en los dos últimos años y, lo más importante, le dotó de un prestigio como productor que le vino muy, pero que muy bien a la hora de petarlo muy fuertemente con su proyecto posterior, Gnarls Barkley.

Todo esto no es novedad, está claro, pero sirve como contexto perfecto para explicar por qué a un loco llamado Clayton Counts se le ha ocurrido hacer lo mismo, sólo que mezclando Pet Sounds de The Beach Boys con Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. El resultado no es ni de lejos tan espectacular como el de su predecesor, pero en cualquier caso es extraño, inquietante, muy desagradable en momentos puntuales y quizá acertado en otros. Sea como sea, son ustedes libres de escucharlo, elogiar al autor o exponer sus más severas críticas. Ya les advierto que los títulos son de espanto, ejemplo: Wouldn’t Sgt. Petsound Be Nice?Eso por un lado.

Por otro lado conviene hablar del proyecto de Erol Alkan, discjockey londinense y remezclador afamado, que en compañía de Richard Norris (de The Grid) ha comenzado a realizar, bajo el pseudónimo Beyond the Wizard’s Sleve, edits de clásicos del rock and roll de los 60′ y 70′, con la sana intención de acercarlos a la pista de baile. Técnicamente no son remezclas, sino pequeñas variaciones sobre el track original, manteniendo instrumentación y estructura similares pero mejorando algunos sonidos. Sirva como ejemplo este A House Is Not a Motel de Love, que no supone una gran variación sobre el original, pero desde luego aporta una fuerza que, y estoy deseando comprobarlo, en la pista de baile funcionará a las mil varavillas.

Finalmente, y sin alejarnos del proyecto del que les acabo de hablar, deberían ustedes escuchar este Young Folks de Peter, Bjorn & John: una canción que combina pop de gran belleza con una sección rítmica potente y ese halo de misterio que, no sé por qué, destila últimamente casi toda la música de origen sueco. Escuchen y disfruten:
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Me pongo ahora mismo a escucharlo, gracias por este chorro de música, un regalito para una mañana de lunes
[...] Escrito por csr el 12 Sep 2006 a las 07:57 pm | Archivado como: Propiedad intelectual Imáginese usted que, con toda la locura de los ‘mash-ups’ le da a usted por coger dos de los mejores álbums de la historia (el Pet Sounds de los Pet Shop Beach Boys con el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles). Pista uno contra pista uno. La dos contra la dos, y así ir haciendo. Y comete usted el sacrilegio de distribuirlo libremente en la red (más detalles, por ejemplo, aquí). [...]
[...] ¿Recuerdan ustedes que el otro día les hablaba de un super mash up realizado por un tal Clayton? Ya saben, ese tipo al que le dio por hacerse el DangerMouse y mezclar un álbum de The Beatles con otro de Beach Boys… Pues EMI se ha enfadado mucho mucho y le ha metido una buena demanda judicial… estas cosas pasan. El caso es que dicen que también quieren las IPs de usuarios que descargaron el disco para seguir tirando del hilo… La cosa se pone emocionante, el autor del mash up propone boicotear a la discográfica y conseguir un poco de ruido mediático con ello… Vía Obm. [...]