A Scanner Darkly

Por fín he podido ver A Scanner Darkly. Ha sido en la inauguración de Artfutura (bien por la programación, mal por las patatas fritas pelín pasadas de humedad, pero gracias en cualquier caso). De la película me quedo: a) Con la historia, mucho menos críptica que los anteriores relatos de Philip Dick llevados al cine. Más real, más de nuestro tiempo. b) Con el trabajo de rotoscopia. Dicen las malas lenguas que tanto movimiento de cámara marea, si acaso produce un poco de sueño, pero eso sólo es al principio (y sólo nos ocurre a los que tenemos la tensión baja) c) Con los detalles: desde los diseños de las camisetas de los protagonistas hasta el curiosísimo póster de June of 44 que hay en el salón de los protas d) Con todas las anteriores. No me quedo con la sobredosis de Thom Yorke (firma todas las canciones de la película). Vayan más al cine, que ya son mayores y se lo pueden pagar.
Popularity: 12%
Yo hubiera ido a verla al cine. Claro que no conseguí verla estrenada en ningún cine de mi ciudad, y eso que mi ciudad no es precisamente pequeña (Sevilla). Así que me tuve que bajar una versión guiri de internet y vérmela con subtítulos.
En todo caso, a mí también me gustó bastante (sí, también la sobredosis de Thom Yorke, será que nunca me canso de él) y la reseñé hace ya unos días en mi blog.
La frase final del post quedaría mejor: estrenen mejores películas en los cines, que aunque somos frikis, podemos (e incluso queremos) pagarlo.
One. Las otras historias de Dick (Blade Runner, Desafío Total) que yo he visto en el cine son ciencia ficción más al uso, mientras que esta no. Y me da a mí en la nariz que la diferencia está en que esta adaptación es un poco más fiel a la letra del relato original, aunque no podría asegurarlo.
Two. Esa rotoscopia patina. Bastante. No puede ser que por un mínimo movimiento de cámara una almohada decida flotar por encima de la cama, pongamos por caso. Y sí, puede que contribuya al espíritu de la película, pero no me parece esencial. La pasta que se han gastado en usarla en TODA la película la podrían invertir en los cinco minutos escasos de efectos que realmente necesitaba la peli y a mí las retinas me habrían dolido menos.
Three. Lo que le ha gustado a usted es el tema del psicotrópico (que, dicho sea de paso, me parece bastante bien llevado, es cierto).
Pues a mi me coloca esa rotoscopia mal hecha, y ya le hace un favor a la peli. Esa sensación de que todo flota ayuda a “D”.
Fatal: Los trailers que nos tuvimos que tragar en una sesión dentro del Festival Art Futura…”mecaguen” la Warner…
Primo, imho ésta peli sin la tan criticada rotoscopia no sería nada; hubiese pasado mucho más despaercibida: ni Art futura ni leches!
Secundo, el “mesaje” –si hay alguno– de la peli es carca a más no poder: drongas, simplemente dí no, que terminarás agilipoyao. No sé cómo será la novela de K. Dick, pero en el folleto de los Verdi dan a entender que las hijas tuvieron algo que ver en el tratamiento del tema de los sicotrópicos. Se entiende que las huérfanas tengan sus cosillas con éso, pero el Linklater podría no ser tan lame con éso. O no?
Cheers!
El mensaje es carca, pero mola: droguénse todo lo que quieran, pero luego aténganse a las consecuencias. En esta casa estamos a favor de la libertad de uso y disfrute de la drogaína, pero también nos gusta la gente que tiene uso de razón.
Y sí, sin la rotoscopia, otro gallo les hubiera cantado (o mejor todavía: sin Keanu no se hubieran comido una rosca).