Ogilvy India, el marketing viral y la Policía
Supongo que en algún momento tenía que pasar, tanto abusar del marketing viral acabaría trayendo efectos secundarios. Ogilvy se ha buscado un brownie con su última campaña viral en la India. Básicamente mandaron a un grupo de periodistas (ellas) una carta de amor con fotos de un pretendiente misterioso y un vale por valor de 100 dólares para usar en nbay.com. Algunas de las periodistas, en vez de sentirse halagadas y notar cómo el romanticismo subía por sus piernas, se sintieron acosadas y acudieron a la Policía, que tras una investigación localizó a los responsables de la acción. Ogilvy se teme le peor, esta esperando noticias judiciales. Pero lo más importante no es eso, sino el debate que se ha abierto sobre la conveniencia (y los límites) de la publicidad viral. Vía Etc.
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¿Pero qué es esto? ¿Que una pandilla de estrechas jodan una campaña porque se sientan acosadas? Estoy segura de que son una panda de amargadas solteronas feministas que se sienten amenazadas cada vez que alguien nombra la palabra amor por la falta de él en sus vidas…que no fastidien a las agencias porque ellas sean personas grises.
Y dando mi opinión sobre marketing viral en el que estos días ando muy metida, diré que para mi vale casi todo. Una de las campañas de este tipo que más me gustó fue la de Calle Trece que llenó Madrid de piernas, brazos y cabezas ensangrentadas dejando absortos a los transeúntes. Y la de el colectivo MMMM… que se presento el año pasado en Callao durante la cabalgata de los reyes magos con pancartas en las que ponía “Los Reyes Magos son los Padres” por supuesto no duraron ni diez minutos, porque la gente les empezó a apedrear.
ah! mi ultima adqusición “Marketing de Guerrilla” terriblemente recomendable.
[…] Miren que les llevo diciendo tiempo que lo viral no tiene que ser necesariamente oportuno, que para hacer campaña de la MTV va de puta madre pero que usado con mala baba puede conventirse en un peligro. Bélgica vivió ayer un ataque de pánico que por suerte duró sólo unas horas, el tiempo transcurrido desde el lanzamiento de un hoax que anunciaba la separación del país en dos mitades hasta el momento en el que los responsables de la cadena de televisión pública belga aparecieron con los huevos por corbata para desmentirlo todo, todito, todo. La cosa parece ser un hoax iniciado vaya usted a saber por quién cuya pretensión es darle un puntito de emoción al debate sobre el tado de la nación. Pero vaya, que yo diría que de la broma pesada al delito hay un saltito muy corto. Vía Mangas Verdes. […]