Llevo tantos días hasta arriba de todo que he llegado a sospechar que estaba olvidando el segundo cumpleaños de este blog. Por suerte no ha sido así, aun le quedan un par de semanitas. Intentaré, si tengo tiempo y ganas, rediseñar *gonzolog para estrenar nueva imagen en el aniversario. Si no es así, no se preocupen, no es que les haya abandonado de repente. Es que ando bastante de culo últimamente.
Lo que no he olvidado, por otro lado, es que hoy es el día de la madre. En realidad esta mención que hago es un mero formalismo, puesto que hace ya un par de meses que le hice mi regalo a la mujer que tanta paciencia ha tenido conmigo.
Les explico, porque es un asunto delicado. Mi madre tiene desde hace unas semanas un bonito blog llamado Mafalda a los 50. Ha sido idea mía porque, después de ver algunos de sus comentarios vertidos en este blog y teniendo en cuanto que la conozco como si me hubiera parido, tiene bastantes aptitudes para la cosa esta de bloguear con mala leche, con mordacidad, con sarcasmo, pero sin perder el norte de las cosas.
No necesitaba ninguna excusa formal para construir el blog de mi señora madre, aunque ahora esté aprovechando el día del gasto monetario en regalos para la madre para darlo a conocer, pero sí necesitaba una excusa conceptual para darle un poco de sentido al asunto.
No me costó ningún trabajo encontrarla, mi señora madre ha sido desde bien pequeña una ávida lectora del trabajo del dibujante argentino Quino, con especial dedicación a la serie de Mafalda. Por ello, y teniendo en cuenta que las dos han crecido practicamente de la mano, me pareció ideal construir un blog que recogiera esa idea. El resultado es Mafalda a los 50.
Ahora sólo falta que la buena señora venza sus miedos cada vez que se plantea escribir en el blog. Tiene muchos y son lógicos en una persona de su edad a la que el asunto de los blogs no le resulta extraño desde la posición de lector, pero que le queda grande (o al menos, eso dice) desde la posición del productor de contenidos.
Eso es lo que ella piensa cada vez que hablamos de su blog. Y la verdad es que tiene motivos para hacerlo: su profesión no tiene nada que ver con la de escribir, tampoco ha escrito mucho por placer durante su vida. Pero la realidad, y podrán ustedes juzgar por si mismos cuando lean el primer y único post que ha publicado, es que va sobrada de talento.
Deben creerme cuando les digo que yo imaginaba que a la señora no señora no se le daría mal la cosa esta de escribir en un blog. Y deben creerme a pies juntillas cuando les digo que una vez que me tropecé con su primer texto tuve que reconocerme a mi mismo el error: su talento es mayor del que yo había imaginado.