
Ahora que el NY Times dedica una página enterica a hablar del problema del agua en Murcia y no escatima en argumentos para explicar que si no se hubieran construído tantos campos de golf y urbanizaciones no tendríamos un problema TAN grande… comienzo a albergar la esperanza de que la situación política cambie en mi tierra natal.
No es que a éstas alturas me haya vuelto un iluso y la distancia que me separa de Murcia, unos 600 kms, me haya hecho perder la perspectiva, sino más bien diría que conozco el carácter de los míos y sé que para Murcia la reputada opinión neoyorquina puede ser influyente. En provincias siempre hemos sido de babear ante el yankee pomposo, sobre todo tratándose de un pueblo que acude a las urnas cegado y es incapaz de revlarse contra un gobierno perpetrado en su asiento que ha permitido un boom urbanístico de escala descomunal sin pararse a pensar en sus consecuencias ecológicas y, al mismo tiempo, se ha dedicado a andar por el resto del país enarbolando la bandera del Agua para todos y, como decía el militar medio nazi de Hijos de los hombres, poniendo “cara de fugis tristes” para paliar el consumo irresponsable a base de trasvases que nunca llegan.
Tampoco es que me haya vuelto catalán de pura cepa y defienda a capa y espada el apretón de manos entre aragoneses y catalanes que tan rápido se acordó como se fue al garete. Básicamente, creo que es vergonzoso que un periódico americano tenga que andar dándole cachetes en el culo a Murcia, pero al mismo tiempo me parece un acto esperanzador porque, lo dicho, nadie es profeta en su tierra.
Etiquetas: Crisis, murcia. NY Times










Que fuerte que lo haya comentado el New York times!
Saludos