Cuando Neil Armstrong y Buzz Aldrin pisaron la Luna el 20 de julio de 1969 se ganaron a pulso el status quo de héroes para el resto de la historia. Pero, ¿qué hubiera pasado si algo hubiese salido mal? ¿Si hubiesen perdido la vida en el intento? Para el Presidente Nixon habría resultado muy sencillo: el hombre ya tenía preparado su discurso just in case. Uno puede llegar a entender que los medios de comunicación llevaran preparando sus especiales sobre la muerte de, por ejemplo, el Papa Juan Pablo II algunos años, pero se le ponen a uno los pelos como escarpias sabiendo que un equipo de profesionales había preparado y guardado en el cajón de las emergencias toda una diarrea patriótica para justificar la muerte de los astronautas. La cosa es como sigue:

“El destino ha dicho que los hombres que fueron a la luna para explorar en paz, permanezcan en ella para descansar en paz. Estos valientes hombres, Neil Amstrong y Edwin Aldrin saben que no hay esperanza para su recuperación, pero también saben que hay esperanza para la humanidad en su sacrificio.
Estos hombres entregan su vida por el más noble objetivo de la humanidad: la búsqueda de la verdad y el entendimiento.
Los lloran sus familiares y amigos, los llora su nación, los lloran los pueblos del mundo entero. Los llora la Madre Tierra que se atrevió a enviar a dos de sus hijos rumbo a lo desconocido.
En su exploración, hicieron que las naciones se sintieran como una. En su sacrificio, que se uniera más estrechamente la hermandad del hombre.
En la antigüedad, el hombre miraba a las estrellas y veía a sus héroes en las constelaciones. En los tiempos modernos, hacemos lo mismo, pero nuestros héroes son hombres épicos de carne y hueso.
Otros los seguirán, y seguramente encontrarán su camino de regreso a casa. La búsqueda del hombre no será negada. Pero estos hombres fueron los primeros, y seguirán siendo los más importantes en nuestros corazones.
Cada ser humano que mire para arriba hacia la luna en las noches venideras, sabrá que hay algún rincón de otro mundo que es para siempre de la humanidad”.
No sé a ustedes, pero a un servidor cosas como esta le hacen trabajar para ser mejor persona. El discurso original está aquí, y yo lo he visto en el blog de Ainhoa Gomà.
Etiquetas: Armstrong, me cago en dios, Nixon, Política










Bueno ya sabemos de donde saco Aaron Sorkin el personaje y los textos de Sam Seaborn :p
siempre desde mi experiencia, pero yo diría que hay neveras que se actualizan con frecuencia (las que tienen muchas papeletas de salir a la luz en un período de tiempo corto, tipo Fidel Castro) y otras que están ahí desde tiempos inmemoriables a la espera de que el personaje de turno estire la pata.
Eso sí, creo que si las neveras de este tipo no se actualizan más a menudo… es por falta de recursos o planificación: que luego vienen los “madre mía”!
No será que estamos hablando todos de lo mismo??