Es inevitable, cada fin de año sucede lo mismo: revistas, blogs, melómanos y plumillas del periodismo musical publican sus listas con lo mejor la cosecha que se da por terminada. Todos ellos lo hacen con la esperanza de que su lista sea la más influyente, la más consultada, la más comentada: la mejor.
Que conste que un servidor es usuario de esas listas y, esté en mayor o menor desacuerdo con ellas, creo que toda síntesis tiene una utilidad, pero también creo que tanto quienes que confeccionan su lista con los datos de las ventas en Fnac, El Corte Inglés o Itunes, como los que utilizan su propio criterio editorial para destacar lo mejor del año no están teniendo en cuenta los gustos del Público de Internet que, con mayúsculas, se ha convertido en el verdadero prescriptor de lo que mola y lo que no mola. Lejos de atender al comportamiento de quienes buscan nuevos estímulos musicales en la Red, los autores de las listas de lo mejor de año pretenden influir en el conjunto de quienes escuchan música.
En unos casos para convertir el disfrute en consumo y garantizar el beneficio, en otros para ganar respeto, influencia y prestigio, pero el caso es que esta actitud no es exclusiva de la quienes escriben sobre música, también es un clásico entre discográficas (cuanto más grandes, más profundamente creen que la Música se reduce al conjunto de artistas que tienen en nómina) y vendedores de música (”si no está en mi catálogo, es que no mola”).
No sé si es fruto de lo anterior, pura idiosincrasia de la Red o una combinación de ambas, pero parece existir una brecha entre dos realidades musicales: la que se compra-vende (se anuncia en televisión, radio y revistas y se escucha en Spotfy) y la que se vive en Internet, donde un puñado de prosumidores musicales disfrutan alejados del mundanal ruido de las discográficas enfadadas, las tiendas de discos desorientadas, los grupos de presión en férrea defensa del suculento pastel de los derechos de autor y los gobiernos que legislan en favor de los empresarios, en contra de los usuarios y rozando la frontera de lo constitucional.

The Hype Machine constituye ejemplo más vivo de lo anterior, de la realidad musical que vive Internet. Este servicio comenzó como un buscador de canciones mp3 en blogs de todo el mundo para ofrecer al amante de la música una oportunidad de escuchar las pistas que otros amantes han querido compartir, pero pronto comenzó a sacar partido de la información que se iba acumulando en sus servidores y en paralelo a ganar influencia: The Hype Machine sabe qué canciones se escuchan más y cuáles se comparten más en las redes sociales. También lo comparte, el resumen ejecutivo de toda esta información refleja, en mi opinión, la verdadera lista de lo mejor del año.
De acuerdo, no cuenta con la participación de todos los usuarios de la Red, pero si de todos los usuarios del que hasta la fecha es el buscador de música en blogs más popular. La lista con las 30 canciones más populares de 2009 está integrada en su mayoría remezclas de canciones populares difíciles de conseguir en el Mundo Real™ (como este Diplo remix de I fell it all de Feist, que difícilmente encontrarás en las tiendas), mezclas imposibles de diferentes canciones (esto es, mash-ups como Kids in Technicolor, que une canciones de Coldplay, Daft Punk y MGMT en un todo que tiene identidad propia) o verdaderos aciertos de artistas como la copa de un pino que, de no ser por sistemas de recomendación como The Hype Machine, lo tendrían muy crudo para pagarse la hipoteca a principios de mes con los ingresos producidos por sus ventas (hablo ahora de la unión entre Burial y Four Tet, dos productores que han concentrado todo su arte para hacer de Moth la mejor canción electrónica de 2009, en la humilde opinión de este prosumidor).
En cualquier caso, creo que la lista de las canciones más populares de 2009 en The Hype Machine representa con fidelidad una parte de esta realidad bastarda que la música vive en Internet y que Dj Food documentaron mejor que nadie en Raiding the 20th Century, un mix educativo que recoge verdaderas joyas creadas al amparo de las posibilidades que ofrece la Red. Los chicos de THM han reunido además todos estos hits y los han mezclado en un programa de radio de 70 minutos. Pero su trabajo no queda ahí, también han pedido a un puñado de ilustradores que imaginen las portadas de los 50 artistas más escuchados en 2009. La iniciativa contiene joyas gráficas muy recomendables que van publicando a razón de 10 cada día.
Por último, una muestra de que la vida es pura contradicción: la lista de los 50 mejores discos según Hype Machine está elaborada a partir de las recomendaciones de los 550 blogueros musicales más apreciados en el sitio web.
Así están las cosas por aquí, aunque si después de leer esta entrada sigues pensando que es mejor que un tercero te diga la música que mola en vez de decidirlo tú mismo, aquí tienes unas cuantas listas del año:
Etiquetas: 2009, hype machine, listas, mix, mp3










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