No sufran, no voy a iniciar aquí una disertación existencialista sobre la actual coyuntura social, ni voy a listar pruebas de la alienación del individuo presumiblemente causada por el acceso a un mundo global y la irrupcción de las nuevas tecnologías en nuestras vidas.
Nada de eso, ni siquiera una diatriba desquiciada contra quienes no están entendiendo lo más básico de esta vida digital (cuando además deberían ser quienes de manera más profunda y natural asumieran este cambio). Hoy, simplemente, quiero explicar que el mundo del periodismo está vacío.
Creo que acierto al decir lo anterior cuando la mayoria de diarios digitales (en concreto todos los que nacieron al amparo de una cabecera en papel) han tomado la costumbre de no enlazar sistemáticamente las fuentes de las que hablan en sus noticias, cuando en tres años han nacido y desaparecido tres cabeceras digitales que no eran perfectas, pero sí ágiles, frescas y llenas de buenas ideas que no han disfrutado de un sano período de vida inicial por parte de quienes los estaban financiando y cuando todos los medios generalistas se muestran temerosos, subvenciones de por medio, de denunciar los abusos de un ministerio de cultura empeñado en retrasar la evolución de la cultura a través de la imposición férrea de medidas que benefician claramente a un lobby, el que representa un pequeño porcentaje de los artistas que se dejan gestionar por las arcaicas sociedades de autor, que no quiere repensar su situación ante el profundo cambio social y cultural que implica Internet.
Hasta aquí nada nuevo, diría yo, pero… ¿qué pasa cuando www.elmundo.es, la cabecera que se autodenomina “líder de información en Español”, plagia descaradamente una entrada del weblog de Director del Departamento de Proyectos Periodísticos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra?. Pues lo siguiente:

- - Que los autores de la noticia en el mundo realizan diversas actualizaciones modificando el texto para intentar disimular el error, pero nunca lo reconocen ni enlazan la fuente
- - Que este señor, que es un profesional de la comunicación en Internet y tiene ojos, cara y nombre y apellidos, se da cuenta de la situación y comienza a documentarla y a guardar pruebas para poder denunciar el abuso como es debido.
- - Que Ramon Salaverría, que es como se llama nuestro autor plagiado, lo denuncia en twitter, y un montón de lectores y bloggers nos enteramos y decidimos incrédulos contarlo en nuestros propios blogs.
- - Que el diario en cuestión pierde cualquier atisbo de credibilidad para las personas a las que nos interesa cómo se gestionan los nuevos procesos de comunicación
- - Que dicho diario tendrá que trabajar muy duro para recuperar esa credibilidad perdida
- - Y, con un poco de suerte, que dicho diario se da cuenta de que Internet no gira alrededor de esa cabecera, de que hay tráfico, conversación y personas inteligentes más allá de su sitio web y, sobre todo, de que con los medios sociales con los que el usuario cuenta en estos momentos, un mentiroso lo tiene todavía más difícil para pasar desapercibido
Por lo demás, por aquí todo sigue igual…
Etiquetas: elmundo, manifiesto, periodismo, plagio, ramón salaverría, Social Media










Gracias por hacerte eco del asunto.
Ramón, no voy a decir que es un placer hacerme eco de casos como este, porque sería mentir. En cualquier caso, espero que esta entrada, junto con las demás, sirva para algo.